La cara y la cruz para los trabajadores mayores de 45 años en España

El mercado laboral español tiene la peculiaridad de sufrir un fuerte edadismo (discriminación de las personas por su edad). Mientras que para los más jóvenes es muy difícil encontrar un empleo, para los mayores de 45 años desempleados, volver al mercado laboral puede ser algo casi imposible.
Sin embargo, las cosas podrían estar a punto de cambiar para los conocidos como trabajadores sénior, porque la previsión es que se creen algo más de dos millones de puestos de trabajo para personas de este grupo de edad a lo largo de esta década.

El drama de los parados de más de 45 años

En España, perder el trabajo superada la barrera de los 45 años puede convertirse en toda una pesadilla. Y la cosa se complica todavía más si ya se han rebasado los 50 o incluso los 55 años.
En los últimos 10 años el número de parados mayores de 50 años se ha duplicado. Son ellos quienes más sufren el desempleo de larga duración.
Mientras que en otros países las empresas valoran especialmente a los candidatos de más edad porque suelen acabar siendo empleados más leales y aportan una gran experiencia, en nuestro país ocurre todo lo contrario.
Que el paro de los mayores de 50 años es un problema para el conjunto de la sociedad, lo pone de relieve el hecho de que contemos con un subsidio para mayores de 52 años. Aquellos desempleados que hayan superado esa edad y ya no puedan acceder a ninguna otra prestación, cobran esta ayuda.
Lo curioso es que este subsidio para mayores de 52 años se puede cobrar hasta llegar a la edad de jubilación. De esta forma, los Poderes Públicos nos están diciendo (aunque sea de forma indirecta) que, si te quedas sin trabajo una vez cumplidos los 50, es posible que no vuelvas a trabajar nunca.
Un fenómeno extremadamente grave que acaba causando problemas a nivel económico, familiar y también psicológico a los afectados.

El mercado laboral demandará más trabajadores sénior

La que acabamos de describir es la situación actual, pero puede que estemos justo al comienzo de un gran cambio.
La población española está envejeciendo y el relevo generacional se hace cada vez más complicado. Esto quiere decir que a las empresas no les va a quedar más “remedio” que contratar a mayores de 45 años si quieren cubrir ciertos puestos.
Las estimaciones hablan de la creación de 2,6 millones de puestos de trabajo para personas de entre 44 y 66 años de aquí a 2030. Aunque esto es una buena noticia, no significa que todos los desempleados sénior vayan a volver a trabajar.
Los expertos creen que la mayoría de esos puestos de trabajo que se van a ofertar requerirán algún tipo de cualificación específica. Esto dejaría fuera a aquellos que no disponen de formación (universitaria o técnica).
Con una menor incidencia de esa discriminación por razón de la edad de la que hablábamos al principio, los parados de más de 45 años lo van a tener un poco más fácil para volver al mercado laboral. Pero, para conseguirlo, también tendrán que poner de su parte y deberán esforzarse en mejorar sus habilidades y seguir aprendiendo.

Aunque sea casi por obligación, las empresas van a tener que empezar a valorar el talento sénior, y esto abre la puerta a nuevas oportunidades laborales que no hay que dejar pasar. Mantenerse al día en cuanto a conocimientos, e intentar mejorar siempre profesionalmente, son claves para que el perfil del candidato le resulte interesante al posible empleador, con independencia de la edad que tenga.

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