Los datos son el nuevo oro negro del Director Comercial

Tras la conocida como fiebre del oro que se produjo a mediados del siglo XIX en Estados Unidos, en el siglo XX apareció otro “oro” capaz de mover el mundo y empujar la economía hacia arriba o hacia abajo. Se trataba del petróleo, conocido también como el oro negro. Ahora, en pleno siglo XXI, la nueva versión del oro negro son los datos, que se han vuelto fundamentales para las empresas.

 

Los datos, un activo que sigue ganando valor

¿Qué vender? ¿A quién vendérselo? ¿A qué precio? ¿Qué estrategias de comercialización funcionan mejor con un tipo concreto de cliente? Estas y otras preguntas se las plantean las empresas a diario. Solo si son capaces de dar una buena respuesta a las mismas podrán aumentar su rentabilidad.

Porque una buena información permite predecir los comportamientos de compra de los consumidores, hacer campañas que tengan un verdadero impacto en el público y, también, mejorar la eficiencia interna de la empresa agilizando el proceso de toma de decisiones.

La solución a las incógnitas que se plantean las empresas en el entorno actual se puede resumir en una palabra: datos.  Gracias al Big Data, incluso la empresa más pequeña puede llegar a generar en poco tiempo una base de datos muy amplia.  No obstante, de nada sirven estos datos si no se analizan en profundidad y se segmentan.

Se dice que la información es poder, pero no basta con tener información. Hay que asegurarse de que se tienen los datos que verdaderamente hacen falta en cada momento, y esto no es tan fácil de lograr.

 

En la gestión de datos no vale todo

Si los datos son calificados como el nuevo oro negro es porque, en muchos casos, son el combustible que consigue que las empresas sigan avanzando y obtenidendo beneficios. De ahí la obsesión de muchas de ellas por acumular más y más información.
Sin embargo, esa acumulación de información topa con el derecho de las personas a la protección de datos. Buena prueba de ello es que la normativa sobre este tema se ha endurecido en los últimos años, con la llegada del RGPD a nivel europeo y la nueva ley de protección de datos en España.
Las empresas ya no pueden acumular todos los datos que quieran ni darles un uso comercial. Tienen que trabajar de forma mucho más comedida y ética. Para ello, cuentan con la ayuda de nuevos perfiles profesionales como el Chief Data Officer o CDO.
El CDO es un especialista que se encarga de gestionar los datos para sacarles el máximo partido, a la vez que garantiza la privacidad de los titulares de esos datos.

 

Una cuestión que también afecta a la seguridad

Si los datos tienen un valor incalculable para las empresas, eso quiere decir que también tienen un valor en el mercado. Esto es lo que explica que en los últimos años hayan crecido los ciberataques a empresas.
Lo que buscan los hackers es hacerse con los datos para obtener dinero. En algunos casos los roban para venderlos a la competencia del negocio que ha sido víctima del delito, incluso son contratados directamente para obtener esa información. Mientras que en otros casos lo que hacen es “secuestrar” los datos y exigir a la empresa propietaria de los mismos un rescate por ellos.
El Big Data supone un mundo de nuevas oportunidades para las empresas, pero también la aparición de nuevos riesgos, ya sea en forma de posibles vulneraciones a la intimidad de las personas o en forma de ciberataques. Estamos ante un escenario complejo que requiere de invertir en medidas para proteger los datos y asegurar un buen tratamiento de los mismos. Pero, si se hace de forma correcta, los beneficios obtenidos pueden ser espectaculares.

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